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Berlín, 6 nov (EFE).- Al ya anciano ex canciller alemán Helmut
Schmidt, de 90 años, se le "caían las lágrimas" al ver por
televisión el 9 de noviembre de 1989 como "acababa la terrible
división alemana pacíficamente, sin un solo disparo" al caer el Muro
de Berlín. "Siempre conté con que se llegaría a la superación de la división
alemana, no sólo por esperanza", pero "nunca esperé vivir para
verlo", comenta Schmidt en una entrevista que publica hoy el
rotativo alemán "Bild". Relata que al día siguiente de la caída del Muro de Berlín "ya
estaba nuestra casa asediada por ciudadanos de la RDA que habían
conseguido llegar hasta Hamburgo en sus Trabbis (los viejos y
anticuados automóviles germano orientales) para ver de cerca donde
vivían estos Schmidt". Tras señalar que cualquiera de los jefes de Gobierno germano
occidentales -Willy Brandt, Helmut Kohl o él mismo- hubiese deseado
ser el canciller de la unidad, tiene palabras de elogio para el
antiguo líder cristianodemócrata. "Lo importante era hacer lo correcto en el momento decisivo. Helmut Kohl hizo una cosa de manera brillante: presentar su programa
de diez puntos ante el Bundestag a finales de noviembre", pocos días
después de la caída del muro, comenta Schmidt. Agrega que "si uno se lee hoy los diez puntos, descubre que no se
habla aún de unidad nacional. Pero consiguió con ello obligar a la
opinión pública mundial a abordar ese tema. Una iniciativa muy
importante". "Sin la ayuda de EEUU, la aprobación de Gorbachov y de otros
países la unidad de Alemania no se habría producido. Pero esto no
cambia para nada los grandes méritos de Helmut Kohl", indica Helmut
Schmidt. EFE |
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