PARÍS (AFP) - La artista afroespañola Concha Buika, que se presentará el jueves en México y días después en París, rinde tributo en su último disco a una de las leyendas de la música de América Latina, Chavela Vargas, que "sigue siendo, a sus 90 años, una guerrera".
'El último trago' -que fusiona coplas, rancheras y ritmos afrocubanos- es "un homenaje a una musa del cante, Chavela Vargas", subrayó Buika en una entrevista con la AFP en la que mezcló recuerdos de su infancia en Mallorca, donde creció en un barrio de gitanos, y evocó pasiones, no sólo musicales.
Buika, hija de emigrantes de Guinea Ecuatorial, subrayó que la legendaria cantante de rancheras -que nació en Costa Rica en 1919 pero ha vivido casi toda su vida en México- "es grandiosa, también por la manera que tiene de vivir a través de su cante". "¡Y qué carácter tiene Chavela! A sus 90 años, ella sigue allí, guerrera como siempre", exclamó Buika, también llamada 'Niña de fuego', por el título de su penúltimo disco, que fue nominado a los premios Grammy en 2008 como el mejor CD del año.
Contó que la idea de 'El último trago' -en el que está acompañada al piano por el compositor y pianista cubano Jesús 'Chucho' Valdés- surgió una "noche, rociada de mucho ron, en que estaban (el cineasta español) Pedro Almodóvar, el maestro 'Bebo' Valdez, padre de 'Chucho', y el productor Javier Limón". "Creo que cuando se les acabó el ron, dejaron de fantasmear sobre el disco y nos llamaron", recuerda entre risas Buika.
La cantante se dice "la hija negra" de Chavela Vargas, quién es un ídolo en América Latina desde los años 50 y 60, pero cuyo reconocimiento mundial le llegó cuando Almodóvar le pidió que compusiese una canción para su filme 'Tacones lejanos' (1991).
"Chavela me ha adoptado, me dice 'mi hija la negra'. Tenemos una relación muy entrañable, algo muy cálido que a mí me alimenta mucho", cuenta Buika, recalcando que Chavela es una de esas grandes artistas "que usan el arte como ejercicio catártico".
"Vive el cante como religión, como ente para entender las cosas que nos pasan. Su cante cuenta historias, pone una nota musical a la verdad. Es muy profundo, muy personal. Y no tiene nada que ver con el 'showbusiness' que domina ahora el mundo de la música y el espectáculo".
La cantante, que presentará su disco en homenaje a Vargas el 13 de noviembre en la Sala Pleyel de París, antes de llevarlo por el mundo entero (desde Japón a Argentina, pasando por Australia), resalta que no puede "meter en el mismo saco a Edith Piaf, a Chavela, a Josephine Baker, a Aretha Franklin... y a Britney Spears".
"Aunque respeto mucho a Spears, de sólo ver cómo logra reunir 5.000 personas o más, juntas para oírla, sin pelearse. Pero por favor, no comparemos". "Para el cante hay que tener un deseo implacable de expresarse. Y esto es propio de solo ciertos artistas, como Chavela", subraya la cantante, que recuerda cómo creció en un barrio de Mallorca donde "el flamenco estaba en todas partes".
"El flamenco estaba en el olor de las comidas, estaba en el llanto de las vecinas, estaba en el quejarse de mi madre, estaba en todas partes", recuerda Buika. "El flamenco es haber sido criado con un trozo de pan duro y un vaso de leche, y sobrevivir. Y además, con alegría".
Buika resalta que 'El último trago' "expresa" una manera muy especial, que hay en Mesoamérica, "de hacer el dolor solemne", como en las rancheras. "En las las letras de Chavela, de Lucho Gatica, el macho es bien guapo, pero llora, es un macho que se rompe. Es otra historia que la del flamenco, más oscuro".
Para Buika, el disco en homenaje a Chavela "es una mezcla que trae mucha esperanza". "Porque el que una africana, junto con unos mariachis, vayan a cantar música a Francia, a Alemania, a Japón, a todo el mundo, eso es un sueño. Quizá significa que en el mundo estamos más cerca de lo que pensabamos".